Son ya muchas las veces que con el tema de la nueva cárcel de Navarra se ven noticias comentadas, reportajes, artículos y editoriales, en los que se abusa, no digo que siempre se haga de manera consciente, de la tergiversación en el planteamiento del problema.
Si se escribe un artículo con el titular “La cárcel de Pamplona llega a albergar a 280 reclusos y se sitúa cerca del colapso”, seguido de un texto en el que se culpabiliza al Ayuntamiento de Pamplona, a movimientos vecinales, ecologistas, etc., de oponerse a los planes del Ministerio del Interior por construir una nueva cárcel en la colina de Santa Lucía-Soltxate, se está tergiversando por partida doble. Primero por enmascarar a los verdaderos responsables de la mala situación de los reclusos y en segundo lugar por dar a entender que la solución del problema viene de la mano de la ocupación masiva y drástica de la última reserva paisajística y espacio natural que queda en Pamplona.
