Cárcel en Santa Lucía, ¿para qué? ¿para quién?

TRAS varios meses de silencio administrativo el tema de la construcción de un nuevo centro penitenciario en Pamplona vuelve a la palestra. En víspera de elecciones municipales y autonómicas el gobierno central ya ha ofertado el caramelo de la compra de los terrenos ante la indecisión y falta de acuerdo entre el Ayuntamiento de Iruñea y el Gobierno Foral. Según han anunciado, las obras comenzarán a finales de 2008, durarán unos 24 meses y costarán sobre los 90 millones de euros; eso sí, sin entrar en detalles del pelotazo inmobiliario y sus consiguientes beneficios (…)Pero ante esta noticia son varias las cuestiones que me asaltan, ¿realmente es necesaria una cárcel? Y si lo es, ¿dónde? y ¿para quién? Comenzando por responder a la pregunta más fácil, y sin entrar a cuestionar la utilidad-efectividad del actual modelo penitenciario y la verdadera finalidad de estos centros, que no son sino vertederos de personas abandonadas, secuestradas institucionalmente y sometidas a condiciones de vida que las deterioran y destruyen física y mentalmente; lo que a todas luces parece claro es que la mejor ubicación, tanto para la población reclusa como para los familiares sería en la misma capital navarra o en sus inmediaciones. Hasta ahí todos de acuerdo.El problema en la elección de los terrenos de Santa Lucía (Mogote de Soltxate) está en que dicho espacio en su día fuera catalogado como Reserva Paisajística, Patrimonio Arqueológico y Zona Forestal según las Normas Urbanísticas de la Comarca de Iruñea. ¿Qué quiere decir esto? Que por una vez una parte del tan históricamente castigado barrio de San Jorge-Sanduzelai estaba destinado a ser un pulmón no cancerígeno de Iruñea-Iruñerria. Un espacio libre de humos, como marcan las nuevas tendencias, tras 40 años de todo tipo de agresiones medioambientales, tráfico viario y ferroviario ingente, industrias de actividades peligrosas… Por fin, el monocolor y sucio gris iba a dejar de ser el único color reinante en nuestro barrio, con la llegada de un nuevo verde esperanza, tan imprescindible ante el salvaje crecimiento del especulativo cemento.Pero la historia se repite, nuestros mejores sueños son sus peores pesadillas y su único verde es el del ruin dinero. No quieren que todos podamos disfrutar de un lugar público de ocio y esparcimiento. Por eso han decidido colocarnos la nueva cárcel, los verdaderos responsables de que éstas tengan su razón de ser, los que les gustaría poner la primera piedra con una fría y fingida sonrisa, y con un nuevo modelito a rayas del Corte Inglés o quizás uno rojo estilo Guantánamo foral, para la ocasión.En fin, no todo está perdido, nos queda una alternativa, la de la lucha a la que siempre hemos estado forzados los vecinos de San Jorge – Sanduzelai, la única que nos ha reportado felices conquistas a nuestro barrio. En nuestras manos está, trabajemos por conseguir un barrio al gusto de todos, alegre, vivo y multicolor.Raúl Irisarri Amatriain

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